6 dic. 2017

Flores del mal 3: De Gaulle

1) En un famoso discurso de junio del 46, Charles de Gaulle hizo referencia al trabajo de una “elite” surgida de las entrañas de la nación, que con un “sentimiento de superioridad moral,” y “desprecio por la agitación o las discusiones,” venía a proponer la adopción de “nuevas instituciones democráticas,” capaces de resistir el “permanente torbellino político” existente en el país. Entonces, y como remedio a esos torbellinos, de Gaulle propuso la creación de un “árbitro nacional” (él mismo, claro), que se situaría, obviamente, por sobre las “contingencias políticas”. El proyecto, que quedaría plasmado en la Constitución de la 5ta República, implicaría cambios notables en el constitucionalismo francés. El mismo dejaría atrás, desde entonces, el sistema parlamentario, para consolidar un nuevo sistema, de post-guerra, organizado en torno a la figura del Ejecutivo. De ese modo, Francia dejaba atrás, también, otras alternativas más asamblearias y de avanzada, que se habían abierto paso luego de la caída del régimen de Vichy, y el llamado a la Convención Constituyente en 1945. Una pena, de consecuencias graves.

2) La marca que dejó de Gaulle en Francia, y en particular en la clase política francesa, es extraordinaria, paralela a la que dejara Perón en la Argentina. Una primera y llamativa expresión de lo dicho es que hoy, varias décadas después, la mayoría de los políticos y funcionarios públicos, de cualquier categoría, siguen reproduciendo las cadencias discursivas de De Gaulle, aunque se adviertan hoy claramente desfasadas en el tiempo. Aparecen así discursos tan impostados, viejos, increíbles, que tornan perfectamente entendibles los enojos y la insatisfacción que hoy se advierte en la mayoría de la población, contra la clase política.

3) "Cómo es que alguien puede gobernar una nación que tiene 246 diferentes variedades de queso?" -se preguntó alguna vez, con razón, Charles de Gaulle. Hoy las variaciones llegan a unas 400, aunque algunos exagerados sostienen que son 1000, al menos, las modalidades diferentes. Inabarcables, ingobernables.

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