16 sep. 2017

La responsabilidad

Primero, que los gendarmes eran víctimas
Más tarde, que habían actuado impecablemente
Luego, que habían declarado y que no había la mínima contradicción
Enseguida, que no había ninguna prueba sólida en su contra
Más tarde, que todos eran inocentes hasta que se demuestre lo contrario
Después, que sólo les habían gritado que desalojaran la ruta, pero desde larga distancia
Y un poco después, que los habían corrido
A continuación, que uno había tirado una piedra, pero que era chica
Inmediatamente, que no era tan chica y que le había pegado a uno en la espalda
Al rato, que había sido herido, pero que había podido cruzar el río
Con posterioridad, que habían entrado en territorio sagrado
Ahora, que uno sí disparó, pero a una sombra
Recién, que un gendarme exclamó "tenemos a uno!"
No estamos jugando a los soldaditos: ese descontrol en las fuerzas represivas, desbocadas frente a inocentes, seguido de mentiras y encubrimiento, es lo que no puede aceptarse La responsabilidad ya está, y es grave, más allá de lo que haya pasado con Santiago Maldonado.
No hay por qué esperar a que se descubra algo peor: adiós



6 comentarios:

Anónimo dijo...

“Pensar a contrapelo”, dedicado a José Aricó.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Acuerdo pleno contigo en este posteo.

David dijo...

A Santiago se lo llevó Gendarmería. Está desaparecido. Y el gobierno lo niega. Ni torpeza. Desaparición forzada. Discutir el riesgo de que a una persona le haya pegado una fuerza estatal y torturado, herido, privado de su libertad, o que posteriormente no haya contado con asistencia médica, legal (un paradero) como mínimo..., dejar la discusión solo en su dimensión "comunicacional" es inhumano. No hay que revisar el discurso del asesino. Hay que sacarle el manejo de la información de sus manos y entregarla a un juez y un fiscal competentes. Hay que sacarle el dominio de la información sobre Santiago y el acceso a ella. Qué importa si son torpes interpretando la (des)información pública(da) dobre Santiago, qué importa si esa torpeza se debe a el desprecio gubernamental sobre los derechos humanos o al discurso colonizado del terrorismo. Qué importa. Pero Bullrich, Noceti, el jefe del operativo, el fiscal y el juez deben ser apartados del acceso a la información para que no entorpezcan (delictivamente) la investigación.

Damián Seras dijo...

Solo coincidencia. Ahora otranto dice que se ahogo... y sigue la burla

Anónimo dijo...

Ojo! El descontrol frente a "inocentes" o no inocentes genera la misma responsabilidad del Estado...


Sally McL

Anónimo dijo...

Otranto venía negando los desalojos. Cambia el gobierno, representantes de benetton se reunen con bulrich y empieza esta nueva historia.

Que bien que estábamos cuando estábamos peor